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POLIRRENIA

INTRODUCCIÓN
INSCRIPCIONES DE POLIRRENIA





INTRODUCCIÓN*

Notas sobre la historia de la antigua Polirrenia

1. La antigua ciudad de Polirrenia1, bien conocida por los textos antiguos, las inscripciones2 y los hallazgos arqueológicos, se encontraba en Creta Occidental en el lugar de la moderna ciudad de Ano Paleócastro3, denominada actualmente Polirrenia (1982).

El nombre de la ciudad, , , transmitido también bajo las formas secundarias , , se puede explicar como un compuesto, formado con el pronombre , actuando a modo de adjetivo, como primer miembro , y con un tema nominal, * (cf. , «cordero»), como segundo miembro, para referirse a un lugar «con muchos corderos», «rico en rebaños». Esta interpretación es confirmada por Esteban de Bizancio que hace derivar la etimología del nombre del hecho de que la ciudad abundaba en rebaños4: (Stephanus Byzantius s.v. ). Para la idea que se tenía acerca de Polirrenia como un lugar rico en ganado podemos señalar además el testimonio del Léxico Suda: .

Vemos, pues, que el nombre de la ciudad alude, como señala Esteban de Bizancio, al hecho de que se aplicaba a una región de abundantes rebaños. Ahora bien, cabe plantearse cómo y cuándo surge el topónimo.

La forma ha sido documentada en micénico en el derivado we-re-ne-ja * que aparece en una lista de objetos de cuero (PY Ub 1318.7) significando «(piel) de cordero», en las glosas de Hesiquio (quizás analógico de ), (quizás eleo), (para *): , y (ms. ): , y en las formas derivadas utilizadas por Hipócrates «de cordero» (Hp. Epid.5.58, etc.) y «piel de cordero» (Hp. Mul.1.58).
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Asimismo, se encuentra en los compuestos , originado de *, y 5, «rico en rebaños», usados en Homero y en la poesía posthomérica por imitación a Homero6. El compuesto , «con un cordero por debajo», «que amamanta a un cordero», ha sido señalado sólo en Homero (Ilíada 10.216). Los poetas eruditos de época helenística utilizan (A.R. 4.1497) y (Nic.Th.453), y han creado los compuestos «vestido con piel de cordero» (AP 9.524.18), «rico en rebaños de ovejas» (A.R. 1.49) y «rico en rebaños» (A.R. 3.1086), «perteneciente a un hermoso cordero» (AP 14.149.3).

En el caso del topónimo cretense , nos encontramos ante un compuesto que, como se ha señalado correctamente7, remonta a época micénica, pues posteriormente en el dialecto cretense se emplea para el nombre del cordero la forma reciente 8 (ICret. IV, N.4,2, Gortina, de mediados del s.VII a finales del s.VI a.C.).

Por otra parte, conviene indicar que la forma originaria de este topónimo, 9, se corresponde con la forma de otros topónimos cretenses, como 10, etc., de lo que se deduce, por lo demás, que se debe pronunciar como oxítona.

El origen micénico del nombre de la ciudad se corresponde con la existencia de restos micénicos en Polirrenia11. Conviene indicar además la existencia de ciertas noticias tardías que vinculan a Polirrenia con los aqueos.
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En primer lugar, señalemos una tradición recogida por Estrabón en la que se atribuye a los aqueos, junto con los laconios, la fundación de Polirrenia. Según esta tradición Polirrenia fue fundada por Aqueos y Lacedemonios, quienes vivían en un principio diseminados en aldeas y después se concentraron en una sola ciudad fortificada y orientada hacia el sur (Geografía X, 4, 13). Este sinecismo se produce probablemente, como en el caso de la cretense Arcades, en la época arcaica12.

Otro texto más reciente, de Zenobio (s. II d.C.), recoge una noticia según la cual Agamenón, en su viaje de regreso de Troya, pasó por Polirrenia y realizó un sacrificio (Zenobio, V, 50; eds. E.L. Von Leutsch y F.G. Schneidewin, Paroemiographi Graeci). Nótese que la ciudad de Polirrenia era bien conocida como lugar en el que se ofrecían sacrificios a los dioses. Así, en el Léxico Suda: .

Por otra parte, el escoliasta de Apolonio de Rodas (IV, 175b) menciona la ciudad de Acaya13, la cual no es tenida como una ciudad real, sino como un nombre para referirse a la región de Polirrenia o como un doblete de la propia Polirrenia14.

Respecto a la población laconia de Polirrenia de la que habla Estrabón, cabe indicar que Polirrenia mantiene —como se deduce de las inscripciones conservadas— excelentes relaciones con Esparta y con ciudades cretenses de tradición laconia, como Gortina y Lito.

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2. El primer autor moderno que identificó correctamente el emplazamiento de esta antigua ciudad fue Robert Pashley en 1837(3), pues anteriormente se pensaba, por una errónea interpretación de un pasaje de Estrabón, que el lugar correspondía a la antigua Aptera15.

Los textos antiguos y las inscripciones nos proporcionan valiosas informaciones sobre la historia de la antigua Polirrenia en la época helenística e imperial. Veamos, pues, a continuación algunos de los hechos históricos más significativos.

El hecho histórico más antiguo que conocemos por las inscripciones es un tratado de alianza que, a finales del s.IV o principios del s.III a.C., Polirrenia concierta con su vecina Falasarna, bajo la mediación del rey lacedemonio Cleónimo hijo de Cleómenes II. De este importante tratado se conservan actualmente dos copias: una, en estado bastante fragmentario, la cual había sido expuesta en el templo de Dictina (ICret. II, XI, pp.131-133, N.1), y otra, bien conservada en general, publicada recientemente por Stavrula Marculaki16. En el acuerdo se establece, entre otras cuestiones, que cada estado debe acudir, en caso de guerra, en ayuda del otro, y que ambos tendrán los mismos amigos y enemigos.

Poco después Polirrenia participa como aliada de Festos en los tratados que, hacia mediados del s.III a.C., Mileto concluye con las tres grandes ligas cretenses dirigidas por Cnosos (ICret. I, VIII, N.6), Gortina (ICret. IV, N.161) y Festos (ICret. I, XXIII, N.1), sobre el rescate de prisioneros milesios y cretenses reducidos a la esclavitud y vendidos como esclavos en Mileto y en Creta17. Dado que Falasarna se integra, al igual que Cidonia, en la liga de la que Cnosos tiene la dirección y que Polirrenia lo hace en la liga de Festos, parece deducirse que en esta época Falasarna se había apartado ya de sus relaciones de amistad con los polirrenios. Por lo demás, este tipo de tratados se debe al intento de las ciudades helenísticas por recuperar a los numerosos ciudadanos que eran hechos prisioneros por la guerra o la piratería y que eran vendidos como esclavos18.

Entre las alianzas que Polirrenia concluye en época helenística con otros estados, cabe destacar los acuerdos establecidos, a finales del s.III o principios del s.II a.C., con Tebas (ICret. II, XXIII, N.1) y, en el s.III a.C., con la isla de Melos (ICret. II, XXIII, N.2), siendo en estos casos Polirrenia la única entre las ciudades cretenses que concierta tratados de amistad con estos estados.

Especial mención merece la participación de Polirrenia en la guerra antimacedónica que recibe el nombre de Guerra de Cremónides (267-262 a.C.) en honor del estadista ateniense que promovió el decreto que la decidió (Syll3. N.434-435, 266-265 a. c.). En esta guerra Atenas y Esparta, animadas por el rey egipcio Ptolomeo II Filadelfo, se unieron para conseguir la libertad de las ciudades de la Grecia continental frente al rey de Macedonia Antígono Gonatas. Aunque no es fácil de establecer las causas concretas de la guerra, uno de los motivos del conflicto fue el deseo del rey Ptolomeo de poner fin a la creciente expansión que ponía en peligro el dominio egipcio en el mar Egeo. No se conoce con detalle el desarrollo de las operaciones de la guerra, pero lo cierto es que en ella interviene una liga cretense pro-espartana que apoya al rey lacedemonio Areo y de la que forman parte, entre otras ciudades, Polirrenia, Aptera y Falasarna. Sin embargo, Cidonia sigue la parte contraria a los lacedemonios19.
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Cabe mencionar que los polirrenios habían honrado poco tiempo antes al rey Areo con una estatua dedicada en un templo polirrenio, de la que conservamos el pedestal con el texto de la dedicatoria (ICret. II, XXIII, N.). De esta inscripción se deducen las relaciones de amistad que en esta época existieron entre Polirrenia y Esparta. En fin, volviendo a la guerra cremonídica, digamos que ésta terminó con la victoria naval de Antígono en Cos frente a la flota ptolemaica20 y con la ocupación macedonia de Atenas21 que perdió El Pireo y Muniquia. La situación que Grecia presenta tras la guerra era positiva para Macedonia, que consolidó su soberanía sobre una gran parte de Grecia y obligó a los egipcios a realizar cierto repliegue en el Egeo.

Pasando a otro aspecto digno de consideración de la historia de Polirrenia, se puede afirmar, en general, que Creta fue en época helenística una fuente inagotable de mercenarios para los ejércitos de las potencias helenísticas. Por ello no es de extrañar que encontremos polirrenios sirviendo como mercenarios en ejércitos extranjeros. Así, en una inscripción encontrada en Berenice, de principios del s.III a.C., aparece un polirrenio como jefe del cuerpo de guardia (archisomatophylax) del propio rey Ptolomeo Evérgetes II (E. Breccia, Iscrizioni greche e latine. Catal. Gén. des Antiq. Egyp. du Musée d' Alexandrie, 57, 1911, N.38). También debe tenerse en cuenta aquí una estela funeraria encontrada en Tesalia de principios del s.II a.C., en la que se representa un polirrenio armado que debió morir en Tesalia luchando como mercenario al servicio de otro estado: «Terságoras, cretense de Polirrenia» (Arvanitópulos, Thesaliká Mnemeia, pp.272 ss N.61).

Otro aspecto de la historia polirrenia que debe ser tenido en cuenta son las frecuentes relaciones mantenidas por los polirrenios con los grandes santuarios griegos a lo largo de toda la época helenística. A veces los polirrenios aparecen participando en las fiestas de los santuarios. Así, en una inscripción de la segunda mitad del s.III a.C. en la que un polirrenio es designado teorodoco (theorodokos) en Epidauro: «Soso hijo de Eurípides, cretense de Polirrenia» (Mitsos, Arch. Delt. 1933, pp.10 ss, línea 8), o en un título délfico de la primera mitad del s.II a.C., en el que se mencionan, entre los teorodocos délficos en Creta, a dos hermanos de Polirrenia: «En Polirrenia, Pasínoo y Timómenes hijos de Andrito» (A. Plassart, BCH 45, 1921, p.19, col.III, 103). En otros casos nos encontramos con polirrenios que son honrados como próxenoi de un templo. Así, en un decreto de proxenía de Delos, de la primera mitad del s.III a.C., en el que un polirrenio es distinguido con el título hereditario de próxenos y evergetes del santuario de Apolo y del pueblo de Delos (IG XI, 4, 538). Y en otra inscripción también de Delos, del s.II a.C., en la que un polirrenio es honrado con una corona de laurel por su virtud y piedad para con el santuario de Apolo y por su benevolencia con respecto al pueblo delio (IG XI, 4, 782). Respecto a estas dos inscripciones delias, conviene añadir sobre Delos que se trata de un centro sagrado que adquirió una gran importancia en época clásica y helenística al encontrarse protegida la isla contra los piratas debido a su carácter sagrado y al apoyo de los barcos del imperio ateniense y, después, de los Ptolomeos y de Rodas. De esta forma Delos llegó a ser independiente entre 314 a.C. y 166 a.C., y en esta fecha los romanos la convirtieron, tras su victoria sobre el rey antigónida Perseo en Pidna, en el puerto franco que sirvió a sus intereses en el este22.

En todos estos casos nos encontramos, como hemos visto, ante relaciones de personas particulares de Polirrenia con importantes templos helenísticos. Sin embargo, en un decreto polirrenio del 201 a.C. relativo a la asylía teya la iniciativa corresponde en este caso a la propia ciudad de Polirrenia (ICret. II, XXIII, N.3). A petición de Teos Polirrenia concede mediante este decreto, al igual que otras quince ciudades cretenses23, la inviolabilidad del santuario de Dionisos en Teos y del territorio y la ciudad de lo teyos. Como es sabido, era usual en Grecia considerar inviolables los santuarios de los dioses. Ahora bien, la inviolabilidad de los templos no siempre era respetada y los casos de saqueo se hicieron frecuentes a finales del s.III a.C. y durante el s.II a.C. De ahí surgió la necesidad por parte de los grandes santuarios de solicitar de otros estados la aprobación de decretos que aseguraran la inmunidad de los lugares sagrados. En este sentido deben entenderse estas peticiones teyas de asylía que se dirigen a varias ciudades cretenses y que se deben al intento de Teos de proteger su territorio contra las agresiones de la piratería que pudieran realizarse desde Creta.

Otros datos de interés que nos proporcionan las inscripciones son los que aluden a las numerosas distinciones concedidas mediante decretos de proxenía, a lo largo de la época helenística, a polirrenios en diferentes ciudades griegas. Veamos, pues, las inscripciones referentes a este tema.

En un decreto de proxenía de Oropo en Beocia, del 214 a.C., un polirrenio es honrado con la proxenía y con otros privilegios: «Pasino hijo de Tarsinonte, polirrenio» (M. Guarducci, Riv. Fil. 12 N.S., 1934, pp.324 ss.).

En otro decreto encontrado en Termo, ciudad en la que se encontraba el centro federal de la liga etolia, son honrados un polirrenio y sus dos hijos: «Cleodoro hijo de Cleodamo, polirrenio, y sus hijos Filón y Filodamo» (IG, IX2 I, 31, A 86 s.).

En una inscripción honorífica de Trecén, datada a principios del s.II a.C., dos polirrenios son honrados por haber liberado prisioneros trecenios en la guerra de los rodios contra los cretenses (204-197 a.C.), «Androcles y Menón hijo de Menedamo ..., y por tres talentos pusieron en libertad a los que eran capturados entre nuestros compatriotas en la guerra que los rodios sostuvieron contra los cretenses» (IG, IV, 756). Nos encontramos aquí ante unos compasivos protectores de prisioneros, unos ricos comerciantes de Polirrenia que, deseosos de merecer el agradecimiento de sus colegas de la Argólide, no dudan en invertir grandes sumas de dinero para librar de la esclavitud a trecenios víctimas de la guerra.

Citemos además un decreto milesio de poco antes del 194 a.C. en la que un polirrenio aparece junto con un eleuterneo en una relación de próxenoi de Mileto: «... polirrenio» (A. Rehm, Das Delphinion in Milet, en Milet: Ergebnisse der Ausgrabungen und Untersuchungen seit dem Jahre 1899, III, pp.362-406, Berlin 1914, N.53, líneas 1 s.).

Convendría señalar que, a su vez, Polirrenia honró en no pocas ocasiones a personas de otros estados como próxenoi y evergetes. Algunas inscripciones nos dan testimonio de ello. Así, en dos decretos de proxenía de principios del s.II a.C. en los que se honran a dos quiotas y a dos lacedemonios respectivamente (ICret. II, XXIII, N.4 A y B), y en otro decreto del s.II a.C. en el que se honra a un gortinio (ICret. II, XXIII, N.5).

Por otra parte, la presencia de polirrenios en diferentes ciudades de Grecia nos es bien conocida por las inscripciones. Veamos, pues, algunos ejemplos. En una urna funeraria de finales del s.III a.C., encontrada en Alejandría, el difunto de nombre Bato es un polirrenio (E. Breccia, Iscrizioni greche e latine, N.197). Son polirrenios los personajes que aparecen en dos epitafios atenienses, uno del s.I a.C./I d.C., «Critón hijo de Orias, polirrenio» (Kyparissis, Arch. Delt. 11, 1927-1928, p.53 N.184, restituido por Roussel, REG 44, 1931, p.213), y otro de la época de Augusto, «Diocles hijo de Soso, polirrenio» (IG, II, 3276).

Especial atención merece un polirrenio intérprete de sueños y narrador de prodigios realizados por los dioses (oneirokrites kai aretalogos), que aparece en una inscripción de Delos del 115-114 a.C. realizando junto con su esposa una ofrenda en el templo delio en favor de los atenienses (F. Durrbach y otros, Inscriptions de Délos, 2072.2), de lo que parece deducirse que ejerció su oficio en Atenas, una ciudad que debió proporcionarle numerosas oportunidades para el ejercicio de su profesión por las frecuentes fiestas públicas, competiciones deportivas y celebraciones religiosas que tenían lugar en ellas.
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El carácter montañoso de Creta favorecía el separatismo entre las ciudades. Ahora bien, la independencia de las ciudades cretenses no impedía la existencia de cierto sentimiento de unidad entre ellas. Así se explica fácilmente que en época helenística probablemente entre el 260 y el 250 a.C.24, se establezca el koinon cretense, una confederación de las ciudades de la isla (koinón tôn Kretaiéon). Entre las ciudades más importantes del koinon cretense se encuentran en un principio Cnosos y Polirrenia. Cuando Atenas envía en el 229-228 a.C. al koinon cretense una embajada, ésta se dirige a Cnosos y a Polirrenia, lo que era suficiente para asegurar la amistad de todos los cretenses. Eumáridas de Cidonia acompaña a los embajadores atenienses a Cnosos y les da cartas para sus amigos de Polirrenia con el fin de que colaboren con ellos en defensa de los intereses atenienses25 (Syll.3 N.535, líneas 16 ss.). Mencionemos otro caso en el que interviene Polirrenia formando parte del koinon cretense. Se trata del tratado que en el 183 a.C. Eumenes II de Pérgamo concierta con el koinon cretense, integrado entonces por 31 ciudades, entre las cuales aparece Polirrenia, tal como conocemos por una inscripción encontrada en Gortina en el templo de Apolo Pitio (ICret. IV, N.179).

Esta unidad, manifestada sobre todo en las relaciones con el exterior, no puede evitar, sin embargo, las continuas guerras entre las ciudades. Entre los conflictos que agitan la vida de las ciudades cretenses en época helenística destaca la guerra, descrita por Polibio26, que se desencadenó en el 220 a.C. entre las ciudades de Creta debido al intento de Cnosos de someter, de acuerdo con los gortinios, a toda Creta, lo que en parte consiguió a excepción de Lito que se negó a obedecerles. La secuencia cronológica de las operaciones de esta guerra, en la que intervino de una forma especial Polirrenia, se puede establecer del modo siguiente. Tras declarar los cnosios la guerra a Lito con el fin de darles un escarmiento, Creta se divide en dos bandos y se crea una liga anti-cnosia que lucha por la libertad de los litios y de la que forman parte los polirrenios, los céretes, los lapeos, los de Orio y los arcadios de Creta. En Gortina, donde el partido de los mayores se muestra favorable a los cnosios y el partido de los jóvenes es partidario de los litios, se origina una revuelta civil. A continuación la ciudad de Lito es conquistada y arrasada por los de Cnoso, y los litios se retiran a la ciudad de los lapeos, desde donde continuaron la guerra contra los cnosios conjuntamente con los demás aliados. Como consecuencia de los avatares del conflicto los cnosios se alían con los etolios, y los polirrenios y todos sus aliados con los aqueos. Poco después los polirrenios y sus aliados encierran dentro de sus muros a los de Eleuterna y a los de Cidonia, y fuerzan a los de Aptera a abandonar su alianza con los de Cnoso y a unírseles a ellos. Tras esta tentativa cnosia de política de hegemonía sobre la isla, años más tarde Creta es pacificada por Aratos y reconoce a Filipo V como protector (216 a.C.).

Entre los datos documentados por las inscripciones hay otros igualmente importantes. Es sabido que la influencia romana en Creta se deja sentir ya en el s.II a.C. Así, en no pocas ocasiones las ciudades cretenses solicitan en esta época la mediación de Roma para dirimir sus diferencias. No es, pues, de extrañar que encontremos en Polirrenia una inscripción honorífica de principios del s.II a.C. dedicada a un personaje ilustre romano, un tal Cneo Cornelio Escipión hijo de Cneo, hispano (ICret. II, XXIII, N.13).

Posteriormente, en el 69-63 a.C. el general Q. Cecilio Metelo somete a Creta al poder de los romanos. Y a él le dedicaron los polirrenios una estatua, de la que se conserva la base con una inscripción honorífica (ICret. II, XXIII, N.14). De acuerdo con ello, parece deducirse que Polirrenia siguió una política favorable a los romanos, frente a su vecina y rival Cidonia, que luchó infructuosamente contra Metelo. Algo más tarde Polirrenia le dedicó una estatua al emperador Augusto, de la que se conserva también la base con la dedicatoria (ICret. II, XXIII, N.12.B). Asimismo, de una inscripción mutilada escrita en latín, encontrada en Polirrenia, parece desprenderse que el emperador Adriano (117-138 d.C.) se ocupó de la restauración de un edificio en Polirrenia (ICret. II, XXIII, N.66).

A finales del s.I a.C. Polirrenia parece haber sido de nuevo una de las ciudades más importantes de Creta Occidental. No de otro modo se explica el hecho de que el renombrado santuario dictineo de Ártemis (Dictynnaîon Artémidos hierón) se encuentre en esta época bajo el dominio de los polirrenios, según se deduce de una inscripción encontrada en Dictina (Díktynna) en la que se dice que una copia del libro de cuentas del templo se conservaba en el Consejo de Polirrenia (ICret. II, XI, N.3, líneas 15 s., 21 s., 26 s., 35).


3. Las instituciones de la antigua Polirrenia, tal como las conocemos por las inscripciones, eran las siguientes:

a) Los «cosmos» o magistrados supremos, denominados en unas inscripciones kósmoi (ICret. II, XXIII, N.1, 3, 5 y 10) y en otras damiorgoi (ICret. II, XXIII, N.7, A y B).

b) La asamblea general del pueblo llamada pólis, ampliamente documentada en las inscripciones. En otras ciudades cretenses la asamblea es conocida también como ekklesía, plêthos, koinón, dêmos, agorá.

c) El consejo o boulé.

d) El colegio de la Eunomía. Los magistrados de este colegio tenían como misión asegurar el respeto a las leyes (la eunomía), y se ocupaban de vigilar las regiones fronterizas al tiempo que asumían funciones religiosas de administración o de restauración de ciertos templos. Los miembros que integran este Colegio son denominados en una inscripción de Polirrenia con el nombre de syneunomiôtai (ICret. II, XXIII, N.9), no documentado en griego en otro lugar.

e) La agéla, una agrupación en la que eran integrados los jóvenes de edad equivalente a la efébica. En un epigrama funerario el paso por la agela se considera como una etapa importante en la vida del joven polirrenio muerto prematuramente (ICret. II, XXIII, N.20).

Cabe señalar además la existencia de una oficina en donde se centralizan los archivos públicos de la ciudad denominada con el nombre de chreophylákion (ICret. II, XXIII, N.6, A).


4. Por lo que se refiere a la religión y al culto de los polirrenios, conocemos por las inscripciones y las monedas que en Polirrenia fueron venerados al menos los dioses siguientes:

- Zeus Cretagenes (Kretagenés) «nacido en Creta» (monedas), epíteto de Zeus atestiguado sólo en Creta (cf., por ejemplo, ICret. II, XVII, N.1.18).

- Hera (monedas)

- Atenea (ICret. II, XXIII, N.61, y monedas)

- Artemis (monedas)

- Hermes Dromios (Drómios), documentado en una inscripción votiva (ICret. II, XXIII, N.10)

- Apolo (monedas)

- Dioniso (monedas)
- Pan (ICret. II, XXIII, N.9)

- Las Ninfas (monedas).

En una inscripción votiva del s.II a.C. nos encontramos con el nombre de un héroe cretense no documentado en ninguna otra parte, Boudámo «De Budamo» (ICret. II, XXIII, N.11). La inscripción parece estar grabada en una pequeña ara votiva. Conviene señalar al respecto que los monumentos de este tipo, con el nombre del dios o del héroe en genitivo, son conocidos en el resto de Grecia y en Creta. Por ejemplo, en Hierapitna ha sido documentada una pequeña ara con la siguiente dedicatoria en genitivo: Diós Brontaíou «De Zeus tonante» (ICret. III, III, N.13, s.I a.C.). El nombre Boúdamos puede, no obstante, explicarse fácilmente. Este héroe, cuyo nombre expresa la idea de «el que doma bueyes» (cf. Hippódamos), parece haber sido un héroe honrado por los agricultores, muy semejante al héroe ateniense Bouzyges (Buzigas) «Uncidor de bueyes».


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* Doy las gracias, por las facilidades dadas para la realización de este trabajo, a la Directora del Museo Arqueológico de Chaniá, María Andreadaki-Vlazaki, y a la arqueóloga de este Museo, Stavroula Markoulaki. Asimismo, expreso mi más sincero agradecimiento, por su desinteresada ayuda, a Giannis Sfakianakis, ex-presidente del actual pueblo de Polirrenia, Nektarios Paterakis, Kostas Mountakis, Grigoris Mathioudakis, Maria Skordou, Anyeliki Tsigkou, Nikitas Diamantis, Stylianos Kyriakogiannakis, Ioannis Charalampakis, Nikos Grympaoulakis, Manolis Skounakis, Theocharis Syntzoulakis, Dimitris Mylonakis, Vangelis Chatzakis, Stella Marinakis, Georgios Tsichlakis, Giorgos Rokakis, Nikos Mountakis, Thanasis Deiktakis, Giorgos Mountakis, Pinelopi Mavredaki, Yannis Kopanakis, Yanis Stephanoudakis, Yannis Daratsianos, Stelios Perathorakis, Michalis Theodoroglakis, Antonis Paterakis, K. Pateromichelakis, Vasilis Meletis y Bikakis. Para este estudio, véase A. Martínez, «Notas sobre la historia de la antigua Polirrenia», Revista de Filología 17, 1999, 417-425, e «Inscripciones de Polirrenia», Fortunatae 10, 1998, 77-81.

1 Para la antigua Polirrenia, véase, en general, Daphne Gondicas, Recherches sur la Crete Occidentale. De l'époque géométrique à la conquête romaine. Inventaire des sources archéologiques et textuelles, position du problème [Gondicas, Recherches sur la Crete Occidentale], Amsterdam, Adolf M. Hakkert Editeur, 1988.
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2 Para las inscripciones de Creta, véase M. Guarducci, Inscriptiones Creticae [ICret.]. I. Tituli Cretae Mediae praeter Gortynios (Roma 1935). II. Tituli Cretae Occidentalis (Roma 1939). III. Tituli Crete Orientalis (Roma 1942). IV. Tituli Gortynii (Roma 1950). Para las inscripciones de Polirrenia, véase ICret. II, XXIII, pp.237-267. Para algunas revisiones sobre los textos ya conocidos, véase Supplementum Epigraphicum Graecum [SEG] 30, 1980, N.1114 (A. Wilhelm, Griechische Epigramme, Bonn 1980, p.54 nota 1; revisión de ICret. II, XXIII, N.1, línea 10), SEG 41, 1991, N.771 (A. Chaniotis, Chiron 21, 1991, p.250; restitución de ICret. II, XXIII, N.2). Para la publicación de dos nuevas inscripciones, véase además SEG 16, 1959, N.532 (ed. St. Alexiou, Kretika Chronika 10, 1956, pp.237-240) y SEG 28, 1978, N.752 (Revisión de W. Peek, ArchClass 29.1, 1977, p.76, N.7), y SEG 44, 1994, 733. Para la edición de las inscripciones cretenses anterior a la de Guarducci, véase también F. Blass, «Die kretischen Inschriften», en Sammlung der griechischen Dialektinschriften [Blass, SGDI], herausgegeben von Collitz-Bechtel, III, 2, 3, pp.227-432 (Göttingen 1904).

3 Para el topónimo Ano Paleócastro, véase, por ejemplo, P. Faure, «Villes et villages de la Crète occidentale (Listes inédites 1577-1644)», en Recherches de toponymie crétoise. Opera selecta, Amsterdam, Adolf M. Hakkert Editeur, 1989, p.443.

4 Véase además M. Guarducci, ICret. II, XXIII, praef., Nomen, p.237.

5 Sobre estos compuestos homéricos, véase, por ejemplo, P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque, Paris 1968, s.v. *; H. Frisk, Griechisches Etymologisches Wörterbuch, Heidelberg 1973, s.v. *.
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6 La forma atemática ha sido documentada en Homero, Ilíada 9.154 y 296; Las Naupactias, fr. 2, ed. Kinkel; Hesíodo, Catálogo de las Mujeres o Eeas fr.240, v.3, ed. R. Merkelbach-M.L. West; Teócrito, Idilio XXV Heracles matador del león v.117. La forma temática ha sido atestiguada en Homero, Odisea 11.257; AP 7.252.2 (Esquilo); Gow-Page, The Greek Anthology. Hellenistic Epigrams, v.3112 (Posidipo); Quinto de Esmirna, Posthoméricas II, v.331; Argonáuticas órficas v.78.

7 C.J. Ruijgh, L' élément achéen dans la langue épique, Assen 1957, p.161.

8 Se puede pensar que la forma antigua del nombre del cordero en griego era , mientras que se crea por analogía del genitivo < *. Cf. Ruijgh, loc.cit.

9 Sobre la formación de este topónimo cretense, véase, por ejemplo, F. Sommer, Zur Geschichte der griechischen Nominalkomposita, München 1948, p.68.

10 Sobre los topónimos cretenses con sufijo , véase. por ejemplo, M. Bile, Le dialecte crétois ancien [Bile], Paris 1988, pp.167 s.

11 Véase, por ejemplo, P. Faure, «Recherches sur le peuplement des montagnes de Crète: sites, cavernes et cultes», BCH 89, 1965, p.58 n.4.

12 Cf., por ejemplo, Henri van Effenterre, La Crète et le monde grec de Platon à Polybe (Paris 1948, reimpresión 1968), p.236.
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13 Véase, por ejemplo, F.R. Adrados, Diccionario Griego-Español, s.v. . III.10.

14 Cf., por ejemplo, P. Faure, «La Crète aux cent villes», Kretika Chronika 13, 1959, p.188.

15 Cf., por ejemplo, L.P. De Tournefort, Relation d'un voyage du Levant, I (Paris 1717), p.31; R. Pococke, A Description of the East and Some other Countries, I (London 1743), p.246; Flaminius Cornelius Cornaro, Creta Sacra, I (Venezia 1755, reimpresión Mòdena 1971), p.246. Para el pasaje de Estrabón, véase Geografía, Libro X, 4, 13. En general, véase además Daphne Gondicas, Recherches sur la Crete Occidentale. De l'époque géométrique à la conquête romaine. Inventaire des sources archéologiques et textuelles, position du problème [Gondicas], Amsterdam, Adolf M. Hakkert Editeur, 1988, pp.173-174.

16 «Tratado de Tylifos» (en griego moderno), en Actas del VII Congreso Internacional de Estudios Cretenses, Iraclion 2000, pp. 239-257.

17 Sobre estos tratados, véase, por ejemplo, P. Brulé, La piraterie crétoise hellénistique, Paris 1978, pp.6-12.
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18 Téngase en cuenta que el convertir en esclavos a los cautivos de guerra era una práctica habitual en el mundo griego. Este tema es un lugar común en la literatura griega. Por ejemplo, en Homero, Ilíada 9.593-594, donde Meleagro afirma que quienes conquistan una ciudad enemiga matan a los varones y reducen a la esclavitud a mujeres y niños. Por otra parte, la piratería era tenida como una modalidad de guerra que no privaba de gloria al que tenía éxito en ella. Este motivo se encuentra ya en Homero. Así, en Odisea 14.264, donde Odiseo dice, en la historia ficticia de sus acciones piráticas en Egipto, que sus compañeros se llevaron a las mujeres y a los niños de los egipcios. Ahora bien, la frecuencia de las inscripciones helenísticas que se refieren a la piratería indica que esta antigua práctica se había hecho en esta época muy frecuente.

19 Cf., por ejemplo, G. Cardinali, «Creta e le grandi potenze ellenistiche sino alla guerra di Litto», Riv. Storia Ant. 9, 1904-1905, pp.69-94 (para la cita, p.74); M. Van der Mijnsbrugge, The Cretan Koinon, New York 1931, p.59.

20 Véase Plutarco, De se ipsum laud, 545 C; Apophthegmata regum 183 C; Ateneo V, 209 E.

21 Syll3. N.454.
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22 Sobre Delos, véase, por ejemplo, W.A. Laidlaw, A History of Delos, Oxford 1933; W. Deonna, La vie privée des Déliens, Paris 1948; M. Rostovtzeff, Historia social y económica del mundo helenístico, Madrid 1967, traducción española, I pp.240-246 y II pp.741 s.; Claire Préaux, El mundo helenístico. Grecia y Oriente (323-146 a.C.), Barcelona 1984, traducción española, Tomo I pp.289-294.

23 ICret. I, III, N.1, Apolonia; ibid. V, N.52, Arcades, ibid. VI, N.1, Biano; ibid. VIII, N.8 Cnosos; ibid. XIV, N.1, Istrón; ibid. XVI, N.2 y 15 Lato; ibid. XXVII, N.1, Rauco; ICret. II, I, N.1, Alaria; ibid. III, N.1, Aptera; ibid. V, N.17, Axos; ibid. X, N.2, Cidonia; ibid. XII, N.21, Eleuterna; ibid.XVI, N.3, Lapa; ibid. XXVI, N.1, Sibrita; ICret. III, III, N.2, Hierapitna. Sobre estos decretos, véase K. J. Rigsby, Asylia. Territorial Inviolability in the Hellenistic World, Berkeley and Los Angeles 1996, pp.280-325.

24 Cf. H. van Effenterre, La Crète et le monde grec de Platon à Polybe, p.134. Existen, no obstante, otras interpretaciones. Para señalar algunas de ellas, señalemos que M. van der Mijnsbrugge, The Creta Koinon, p.58, propone el 221 a.C., fecha en la que los cnosios y los gortinios unidos someten a toda Creta salvo a Litos. M. Guarducci, ICret. I, p.49, piensa en el 216 a.C., fecha en la que se produce la unión de Creta bajo la protección de Filipo V. Para M. Muttelsee, Zur Verfassungsgeschichte Kretas in Zeitalter des Hellenismus, Hamburg 1925, pp.43 s. y 63, la fundación del koinon cretense debe situarse entre el 250 y 225 a.C.

25 Sobre este decreto, véase H. van Effenterre, op. cit. pp.133-134.

26 4.53.4-4.55.